Pan casero

Aunque llevo años preparando pan en casa, lo hacia a través de una receta básica y un poco de intuición poniendo o quitando ingredientes para obtener cambios sobre una base.  Esta semana he acudido  a un taller de manos de “una panadera”, que me ha permitido conocer más a fondo como prepararlo y sobre todo obtener masa madre, que espero que me ayude a darle el toque final a un pan que acostumbra a hacer las delicias de la familia.

 
Empezaremos preparando la masa madre
 
Ingredientes:
 
Harina 50%
Agua 50 %
 
Con estos dos simples elementos vamos a prepararla.    Lo ideal es empezar con unos cuantos días de antelación. Asi va evolucionando y podremos ir alimentando hasta obtener una masa que nos permita hacer durante mucho tiempo nuestro pan.
 
En un tarro de cristal (así veremos la evolución), colocamos igual cantidad de harina que de agua.  y lo mezclamos bien.  Tapamos y lo colocamos en la nevera.  Cada día podemos alimentarla por la mañana y por la noche.  Alimentarla quiere decir, colocar de nuevo dentro la misma cantidad de harina que de agua mezclarlo bien y dejarlo reposar.  
 
Al cabo de una semana por ejemplo, tendremos ya una cantidad importante de masa madre.  Ahora en función del pan que vamos a preparar, depositamos la cantidad necesaria en otro bote, y lo dejamos unas cuantas horas a temperatura ambiente.  Veremos que se despierta la masa y empieza a hacer burbujas y aumenta el volumen. Ya la tenemos preparada para añadir a nuestro pan.  La masa madre original, la alimentamos y volvemos a colocarla en la nevera, es la manera de conservarla y que podamos realizar pan cuando deseemos.

 

 
Ingredientes para el pan
 
500 grs. de Harina para pan 
325 grs. de agua
10 grs. de sal 
220 grs. de masa madre
(También podemos hacer 100 grs. de masa madre y 5 grs de levadura fresca)
 
Empezamos colocando sobre una superficie lisa, la harina en forma de volcán, vamos añadiendo el agua poco a poco y lo mezclamos con las manos hasta obtener una masa que podamos ir trabajando sin que nos quede dura. 
En este punto añadimos la sal y mezclamos, la masa madre que también introducimos en la masa. (Si utilizamos la mezcla de m.m. y levadura la levadura la desmigamos para que sea más fácil introducirla en la masa)
 
Ya tenemos nuestra base.  A partir de este momento empezamos a trabajarla, estirando al levantarla de la mesa y la golpeamos contra la superficie al tiempo que la doblamos, repetimos 5 veces y la dejamos reposar 10 minutos.  Esto lo vamos haciendo por unas 5 o 6 veces.   Importante, cada vez que reposa, dejarla tapada con un paño de algodón humedecido, para evitar que se reseque.
 
Al cabo de estas maniobras, la dejamos reposar 2 horas en un cuenco tapado con un paño o con papel de plástico de alimentación. 
 
Lo volvemos a plegar de nuevo varias veces y lo dejamos de nuevo que repose, dentro de la nevera, hasta el día siguiente.
 
Sacamos fuera de la nevera, un par de horas como mínimo antes de poner al horno.
 
Lo trabamos para darle forma como nos guste, alargada, redonda, etc. 
 
En este punto al trabajarlo, si se nos recoge a su posición inicial, debemos darle un poco más de tiempo de reposo, en minutos podremos trabajarlo cómodamente.
 
Damos forma y ponemos a reposar por media hora o si nos da tiempo una hora, veremos que va aumentando de volumen. Lo dejamos reposar sobre un paño de algodón y siempre tapado para evitar que reseque.  
 
Preparamos el horno a 250º.  ponemos en la parte de abajo un recipiente que en el momento de entrar el pan, añadiremos agua para formar vapor. nos ayudara a crear la cobertura mas crujiente y dorada.
 
En el momento de tener el horno a temperatura, colocamos el pan a media altura y añadimos agua al recipiente todo de forma rápida.  
 
Mantenemos el horno a 250º durante 10 minutos, pasado este tiempo, podemos sacar el agua y bajar la temperatura a 220º.  Mantenemos 15 minutos y bajamos a 200º.  Hemos de conseguir que aproximadamente en 35/45 minutos este cocido.  
 
Dependerá del tamaño y lógicamente del funcionamiento del horno.
 
Sacamos el pan y lo colocamos a enfriar sobre una rejilla, para evitar que se quede humedecido por la parte inferior de la pieza.
 
Tendremos que esperar un poquito, ya que el pan caliente no es muy digestivo, pero esta tan bueno recién hecho!!!
 
Ya tenemos nuestro pan.  La casa hará un aroma delicioso y al llegar a la mesa la satisfacción que vamos a obtener no tiene precio.
 

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